martes, 16 de diciembre de 2008

EDUCAR EN VALORES

Juan Pablo Acosta García
La educción dominicana ha dejado de lado la enseñanza de los valores fundamentales en los que debe descansar toda sociedad. En Korea del Norte, para citar tan solo un país asiático, todos los niños en edad escolar deben aprender un arte. Así, unos bailan danza, otros dibujan, otros cantan, etc. Eso es parte de la tradición cultural de aquel hermoso país.
¿Por qué a nuestros estudiantes se les hace difícil incluso cantar el himno nacional? ¿Son ellos los culpables? Es evidente que hay un culpable en esta cuestión, pero no precisamente el estudiante. El culpable es el sistema educativo dominicano, puesto que la escuela dominicana ha descuidado la educación en valores.
Tan pronto como se erradicó la escuela hostosiana del país, la educación degeneró en lo que es hoy. Un sistema anárquico de ideas y conceptos carentes de criterios formativos, en todos los campos, especialmente en el de la ciencia y la tecnología, por citar tan solo dos áreas.
Nuestros estudiantes no conocen el folklore nacional, pero sí saben a la perfección quien ganó el Oscar al mejor rap latino. Desconocen quien fue Duarte, pero saben a la perfección quien es Daddy Yankee (o como se escriba). ¿A qué se debe esta situación?
El asunto está en que es muy fácil gobernar un país de borregos, contrario a hacerlo si se trata de un país de gente pensante.
Esa es la razón por la que lamentablemente el sistema educativo dominicano, infiltrado por la política imperialista de la penetración cultural, ha degenerado en lo que es hoy. Nuestros estudiantes son analfabetos funcionales. Carecen de capacidad de análisis y no les interesa otra cosa que no sea la chercha...
Sin embargo, hay que decir que no todo está perdido, pues de vez en cuando aparece uno que otro estudiante que le salva el honor al sistema. Maestros, ustedes están, ética y moralmente obligados a contribuir a transformar lo que tenemos hoy como sistema educativo en uno que verdaderamente reivindique el honor perdido en nuestra sociedad.
Salvemos el honor volviendo a nuestras raíces. Eduquemos en valores que es lo mismo que erradicar los vicios que corroen nuestra sociedad.

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