martes, 16 de diciembre de 2008

El bromato de potasio en el pan

Por: Amable Guzmán
El bromato de potasio es una sustancia inorgánica, patentada en 1914 como mejoradora de la consistencia del pan, por el gran efecto oxidante en la harina. Pero las razones del parecido con la sal y el azúcar, favorecen fácilmente la intoxicación; otra es que en cantidades excesivas produce vómito, diarrea, depresión del sistema nervioso, daños renales, destrucción de la vitamina B1, entre otros; además de su capacidad para producir combustión espontánea. Lo que a principios del siglo XX llevaron a los científicos, a cuestionar las supuestas bondades ofrecidas por el bromato de potasio.
Es el hombre de ciencia de origen japonés Yuki Kurokawa, quien demuestra en el 1982, que el bromato de potasio produce cáncer en ratas, en un período de tiempo relativamente corto, tomando el mismo riesgo los empleados, cuando se exponen en cantidades cercanas. Trayendo como resultado, el cambio de los paradigmas establecidos hasta el momento, sobre esta sustancia.
A partir de ese momento, Japón inicia los controles frente a un producto, que científicamente quedó demostrado, es cancerígeno. Reconocido por la Agencia Internacional de Investigación para el Cáncer, el 1983. Luego la Organización para la Agricultura y la Alimentación (FAO) y la Organización Mundial de la Salud (OMS); propusieron bajar las concentraciones contenidas.
Es el 1989 la Comisión Mundial Europea prohíbe totalmente su uso en los alimentos, lo que fue secundado por la FAO y la OMS.
Para nosotros en República Dominicana, es noticia el pasado año de su prohibición, sin embargo, es fortaleza para ciertos mercaderes de la harina, diciendo a los cuatro vientos, que su producto no tiene el bromato de potasio, algo que particularmente entendemos, no debe ser parte de un comercial, porque es un producto que está prohibido, incluyendo el país nuestro.
Parece que el resto de los productores de harina, siguen agregando la sustancia cancerígena y las autoridades no le aplican la ley a quienes la está incumpliendo.
Mientras tanto los industriales solicitan, que debe eliminarse gradualmente, en un período de tiempo prudente para ellos como negocio, ya que este producto, les ofrece bondades de color y textura en el pan, el cual podría ser rechazado por el consumidor, al no estar impuesto a los cambios que adquiere luego, si no se adiciona la sustancia en cuestión.
En palabras sencillas y el buen dominicano, es seguir matando lentamente a los consumidores de pan, para poder preservar el negocio. De manera lamentable estamos frente al postulado; que prima más el interés particular y comercial que la vida de los seres humanos.
El primer papel de las autoridades, es hacer cumplir la ley a todo aquel que la incumpla, porque en este caso se está jugando con la vida de seres humanos.
Recientemente escribí sobre las galletas de lodo que consumen algunos haitianos, como manera de calmar el hambre, pero después de conocer la historia del bromato de potasio y el daño que hace a la salud humana, por demás un producto prohibido por todos los organismos que rigen mundialmente la salud. Aquí nos seguimos envenenando de manera simulada sin que las autoridades hagan nada al respecto.
En final de cuentas es la misma carrera hacia la muerte, con las galletas de lodo, consumida por algunos haitianos y el pan con bromato de potasio, que está prohibido para el consumo humano desde e el 1992, sin que nadie reciba el castigo de la ley, por estar atentando con la salud del pueblo.
E-mail: amable_guzman@hotmail.com

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