lunes, 21 de mayo de 2012

Felicidades, Hipólito

Hipólito Mejía
Por Venecia Joaquín
Hipólito Mejía debe sentirse muy satisfecho por el extraordinario trabajo que realizo en la pasada campaña electoral. Producto de ello, logro llevar al PRD a una posición privilegiada. Le consiguió un  47% de los votos. Lo logro con una labor ardua,  con pocos recursos, muchos obstáculos y corrientes en contra. Otro en su lugar, no lo hubiese logrado.
Siempre he confiado en Hipólito. ¡Me encanta su  personalidad!, espontánea, sin dobleces. En esta oportunidad, le ayudo tremendamente. El cariño, admiración y respeto, que siento por  el, lo asocio al hecho de que ama el campo, tiene fe en la agropecuaria y mis raíces campesinas me permiten entenderlo. Esos afectos crecieron tras esta campaña electoral.
Tranquiliza saber que tenemos hombres públicos con sus condiciones. Líderes y  padres de familias ejemplares, que  envían mensajes positivos, a la sociedad, que enseñan a ser responsable, trabajador, honesto. Hay que predicar con el ejemplo. La juventud necesita de estas lecciones. Es posible que Hipólito haya perdido las elecciones pero creció en el corazón de los que valoran  el alma  de la gente. Ha sido el gran ganador de esta jornada cívica.
Recordemos que se manejo con menos de la mitad de los recursos que utilizaron en Danilo Medina, a quien promovieron con el presupuesto de la nación, incentivando la prensa, la publicidad, haciendo regalos, entre otros. ¡Quien compite con ese derroche de recursos!. Hipólito esgrimió básicamente la fuerza de su personalidad, que derrocha coraje y credibilidad. Con ella enfrento leones, tigueres, a ese gigante poderoso que es el PLD, buscando derribar las murallas del poder. Como diría mi tía “para pichón mucho voló”. Dispuso de un buen equipo, pero de pocos recursos.
Lo peor que le sucedió, fue que el Presidente de su partido, quien  debía ser su facilitador y confidente, lo tenía en contra. Tenía el enemigo con las llaves de la casa, cerrándole el paso. Algo insólito.  A pesar de esas corrientes en contra, logro que su partido quedara casi al mismo nivel que el del Estado. Por  esos motivos, lo felicito. Debe sentir que cumplió su misión.
Le enseño al pueblo, especialmente a la juventud,  que se puede llegar lejos con buena voluntad,  que la sinceridad abre caminos., que basta trabajar por buena lid para ser un gran vencedor. Que lo más importante en la vida es cumplir con el deber, con honestidad, eso da paz interior, aunque no se ocupe un trono de poder.
Magnifico trabajo, Hipólito. Me siento muy contenta y orgullosa con el ejemplo que  ha dado a nuestra juventud.  Deja en manos de Dios, toda la tarea  pendiente relacionada con injusticias, incomprensiones, ingratitudes,  odios y rencores que destilan los demás. Son tan infelices que solo el Todopoderoso puede ayudarlos.

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