domingo, 6 de mayo de 2012

La Cocinera de Hipólito y los Reyes de España


Por Venecia Joaquín
Cuando Hipólito Mejía fue Presidente de la Republica en el periodo 2000–2004, los Reyes de España visitaron el país. Luego de que agotaron una apretada agenda protocolar, los invito a su casa. Degustaron frutas tropicales y comida criolla. Los reyes elogiaron tanto la comida, que Hipólito con la espontaneidad que le caracteriza, invito a la Reina a que lo acompañara a la cocina para presentarle a la responsable de esos deliciosos manjares. Así lo hizo. Le presento  la Cocinera, quien emocionada recibió el gran homenaje de su vida laboral.
Esta acción habla, no solo de  espontaneidad y sencillez sino también de valoración. ¿A quien se le ocurre llevar una reina a la cocina para presentarle una sirvienta?. Solo a quien considera que los seres humanos son iguales  y que todos los oficios son dignos cuando se ejercen con responsabilidad. En ningún momento se le ocurrió buscar su cocinera para llevarla a la sala y presentársela a Su Majestad sino que condujo la Reina  al trono de la cocinera, a  la cocina. Otra persona en su lugar, se limita a sentir la satisfacción de que los reyes le gusto la comida y nada más. Hipólito, a su manera, le da a cada quien su merito.
 Como nací y me críe en el campo, aprendí a conocer el alma de los campesinos y a buscar la de los demás. Sin lugar a dudas, la formación de Hipólito es producto del  contacto con la naturaleza y  principios cristianos, de ahí que siempre estos serán  mas fuertes que ocultar la verdad o el protocolo. A mi juicio, el comentario que hizo sobre las trabajadoras domesticas y el pedacito de filete para sus novios, envuelve comprensión. Algunas lo hacen para demostrar afectos, satisfacer necesidades o indicar  que el lugar donde labora es de abundancia y  nivel.  Hipólito en cierto sentido las apoya cuando les obsequia  cosas  para que se las lleven a  novios o  maridos porque hay que “mantenerlos contentos”.
Ahora bien,  un hombre capaz de llevar  reyes a la cocina para presentarle su cocinera, sabe valorar. No se detiene  en darle importancia a tonterías.  Los que lo hacen y  destacan, se proyectan. Hacen catarsis. Son los que no valoran el trabajo de las responsables de la alimentación de la familia. De hecho, hay líderes y sus esposas, que suelen  tratarlas como esclavas. No piensan en el ser humano que es, con sentimientos y necesidades. Tras años laborando en sus casas, estos millonarios son incapaces de regalarle una casita, al menos un buen trato. Ni siquiera le interesa saber como viven ni como atienden la salud y estudios de sus hijos. Le pagan sueldo de hambre. Me duelen esas injusticias. Conozco de personalidades que han olvidado que sus progenitora fueron domesticas o que  se formaron bajo su atenta mirada.
Hipólito y doña Rosa  dan  trato humano  a las que laboran con ellos.  Con frecuencia, les hablan de  cuidar y llevarle algo a sus hijos y “medias naranja”. Un tácito apoyo a esos gestos de amor.
Como estamos interesados en conocer detalles de los candidatos a la presidencia, creo que esta acción de Hipólito de llevar la Reina a la cocina para presentarle su cocinera, merece destacarse. Envuelve múltiples mensajes. Si eso es locura ¡Que maravilloso fuera que la nación se llenara de locos!

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