Por Venecia Joaquín
Cuando Hipólito Mejía fue Presidente de la Republica en el periodo
2000–2004, los Reyes de España visitaron el país. Luego de que agotaron una
apretada agenda protocolar, los invito a su casa. Degustaron frutas tropicales
y comida criolla. Los reyes elogiaron tanto la comida, que Hipólito con la
espontaneidad que le caracteriza, invito a la Reina a que lo acompañara a la cocina para
presentarle a la responsable de esos deliciosos manjares. Así lo hizo. Le
presento la Cocinera, quien emocionada
recibió el gran homenaje de su vida laboral.
Esta acción habla, no solo de
espontaneidad y sencillez sino también de valoración. ¿A quien se le
ocurre llevar una reina a la cocina para presentarle una sirvienta?. Solo a
quien considera que los seres humanos son iguales y que todos los oficios son dignos cuando se
ejercen con responsabilidad. En ningún momento se le ocurrió buscar su cocinera
para llevarla a la sala y presentársela a Su Majestad sino que condujo la Reina al trono de la cocinera, a la cocina. Otra persona en su lugar, se
limita a sentir la satisfacción de que los reyes le gusto la comida y nada más.
Hipólito, a su manera, le da a cada quien su merito.
Como nací y me críe en el
campo, aprendí a conocer el alma de los campesinos y a buscar la de los demás.
Sin lugar a dudas, la formación de Hipólito es producto del contacto con la naturaleza y principios cristianos, de ahí que siempre estos
serán mas fuertes que ocultar la verdad
o el protocolo. A mi juicio, el comentario que hizo sobre las trabajadoras domesticas
y el pedacito de filete para sus novios, envuelve comprensión. Algunas lo hacen
para demostrar afectos, satisfacer necesidades o indicar que el lugar donde labora es de abundancia
y nivel.
Hipólito en cierto sentido las apoya cuando les obsequia cosas para
que se las lleven a novios o maridos porque hay que “mantenerlos contentos”.
Ahora bien, un hombre capaz
de llevar reyes a la cocina para presentarle
su cocinera, sabe valorar. No se detiene en darle importancia a tonterías. Los que lo hacen y destacan, se proyectan. Hacen catarsis. Son los
que no valoran el trabajo de las responsables de la alimentación de la familia.
De hecho, hay líderes y sus esposas, que suelen tratarlas como esclavas. No piensan en el ser
humano que es, con sentimientos y necesidades. Tras años laborando en sus
casas, estos millonarios son incapaces de regalarle una casita, al menos un
buen trato. Ni siquiera le interesa saber como viven ni como atienden la salud
y estudios de sus hijos. Le pagan sueldo de hambre. Me duelen esas injusticias.
Conozco de personalidades que han olvidado que sus progenitora fueron domesticas
o que se formaron bajo su atenta mirada.
Hipólito y doña Rosa dan trato humano
a las que laboran con ellos. Con frecuencia,
les hablan de cuidar y llevarle algo a
sus hijos y “medias naranja”. Un tácito apoyo a esos gestos de amor.
Como estamos interesados en conocer detalles de los candidatos a
la presidencia, creo que esta acción de Hipólito de llevar la Reina a la cocina para presentarle
su cocinera, merece destacarse. Envuelve múltiples mensajes. Si eso es locura
¡Que maravilloso fuera que la nación se llenara de locos!
No hay comentarios:
Publicar un comentario