Infolatam
Guatemala, 16 de mayo de 2012
Las claves
- Leonel Fernández ha sido presidente de la República Dominicana durante 12 de los últimos 16 años.
(Especial para Infolatam pro Rogelio Núñez)-.
Las elecciones presidenciales de este domingo en la República Dominicana
ponen fin, teóricamente, a todo un periodo marcado por la figura y el
liderazgo caudillista del actual presidente Leonel Fernández.
De todas formas, de ganar Danilo Medina (el heredero del leonelismo que lleva como candidata a vicepresidenta a Margarita Cedeño, la esposa de Leonel) todo indica que la figura del actual Jefe de Estado seguirá teniendo mucho peso en la vida política dominicana.
Leonel Fernández puede ser considerado como el
último caudillo de la política dominicana ya que ha gobernado tras la
desaparición política del anterior caudillo, Joaquín Balaguer, 12
de los últimos 16 años (salvo el periodo 2000-2004). El tres veces
presidente dominicano (1996-2000, 2004-2008 y 2008-2012) ha logrado no
sólo dar estabilidad política y bonanza económica al país sino que ha
conseguido que la República Dominicana cumpla un importante papel
internacional.
La República Dominicana, como la mayoría de países
de la región, es una nación marcada por la personalidad de sus
caudillos: en el siglo XIX fueron hombres como Pedro Santana, Buenaventura Báez o Ulises Heureaux. El primer tercio del siglo XX estuvo marcado por Horacio Vázquez y el segundo por la larga dictadura de Rafael Leonidas Trujillo y su dinastía (1930-61).
El trujillismo encontró en Joaquín Balaguer a su heredero quien dominó la política dominicana desde los años 60 hasta los 90. Y el antitrujillismo tuvo en Juan Bosch a su caudillo más representativo. En los años 90 fueron desapareciendo los viejos líderes (Balaguer o Bosch e incluso José Francisco Peña Gómez) y ese vacío fue ocupado eficazmente por el actual presidente.
El heredero de Juan Bosch
En los años 90, el octogenario caudillo Juan Bosch le escogió como candidato a vicepresidente de la República en las elecciones de 1994, ganadas de forma fraudulenta por Joaquín Balaguer, quien, ante el escándalo, tuvo que aceptar permanecer sólo dos de los cuatro años en la presidencia.
Bosch y Balaguer, los dos caudillos rivales desde
los años 60, acordaron no participar en los siguientes comicios y en
1995, el PLD eligió como candidato a Leonel. En los comicios del 96 se
impuso a José Francisco Peña Gómez.
Leonel, el mulato, se imponía al atrayente líder negro gracias al apoyo en la segunda vuelta del balaguerismo pues Peña Gómez se había impuesto en la primera vuelta.
El primer gobierno de Leonel Fernández, entre 1996 y
2000, se caracterizó por su política económica ortodoxa y reformadora:
impulsó las privatizaciones y el país tuvo un fuerte crecimiento apoyado
en la bonanza turística, la construcción de viviendas, las remesas y
el auge de la manufactura de exportación basada en las zonas francas
industriales.
El país creció a ritmos muy altos: del 7,3% en 1996, del 8,2% en 1997, del 7% en 1998 y del 8,3% en 1999.
Pese a todo, el crecimiento económico no se tradujo en disminución de
la pobreza ni disminución del malestar social lo que llevó a que el
candidato del PRD, Rafael Hipólito Mejía, ganara las presidenciales de 2000 sobre el del oficialismo, Danilo Medina.
El gobierno de Mejía estuvo marcado por la crisis
económica de 2001-2002 y por la quiebra del Banco Intercontinental
(Baninter), una de las más importantes entidades crediticias del país,
que arrastró al Banco Nacional de Crédito (Bancrédito) y el Banco
Mercantil en lo que se convirtió en la mayor crisis financiera en la
historia de la República Dominicana.
El último caudillo
Esta situación propició que en las elecciones presidenciales del 16
de mayo de 2004 volviera a ganar Leonel quien en la mente de todos
encarnaba el boom económico de finales de los 90, como
él mismo se encargó de recordar con slogans como “Estábamos mejor con
Leonel, y Vuelve Leonel, vuelve el progreso”. Leonel Fernández
se proclamó presidente sin necesidad de disputar la segunda vuelta ya
que obtuvo el 57,1% de los sufragios y Mejía sólo el 33,6%.
Este nuevo gobierno comenzó con fuertes medidas de ajuste y se vio
favorecido por los seis años seguidos de crecimiento en la región
(2003-2008).
La República Dominicana volvió a crecer a tasas chinas y sus dos
últimos mandatos, entre 2004 y 2012, han estado marcados por la bonanza
económica. En los últimos siete años el Producto Interno Bruto (PIB) de
República Dominicana se ha incrementado en un 150%, al pasar de
US$22,000 millones a US$55,000 millones, con un promedio de crecimiento
anual de 7.1%, según informó el propio Leonel Fernández en su discurso de rendición de cuentas.
Leonel Fernández, ya sin Balaguer y Bosch, logró convertirse en un líder y en un caudillo, referente para amplios sectores ideológicos.
Así, el actual Presidente no ha dudado en declararse heredero de un antagonista ideológico como Joaquín Balaguer: ”me
siento en la obligación moral de ser el representante de las fuerzas
históricas del balaguerismo, por consiguiente no puede haber desamparo
ni desprotección en un gobierno del Partido de la Liberación Dominicana y
las fuerzas históricas del balaguerismo”.
Pese a su especial interés y sensibilidad por mejorar el país en el
terreno educativo, su tendencia caudillista también ha sido muy
destacada. En estos comicios de 2012 en vez de asumir una postura de
prescindencia se ha implicado de lleno en la campaña en la que no ha
sido neutral.
El aparato del Estado ha sido claramente favorable a Danilo Medina: el presidente Leonel Fernández
no ha dejado de inaugurar instalaciones deportivas y además ha
participado abiertamente en la campaña electoral tratando de que su
carisma arrastre más votos hacia la candidatura oficialista: ”el Cibao
está dando una demostración de apoyo realmente, contundente,
contundente. En el Cibao ganaremos, también, en la primera vuelta. Todas
las provincias del Cibao votaron morado el próximo domingo”.
Una ambiciosa política exterior
En política exterior, Leonel Fernández ha situado en
el mapa a la República Dominicana a lo largo de estos años. Llegó con
un propósito claro: ”la República Dominicana lo que tiene es una
política internacional más activa, está buscando un rol de expansión de
sus vínculos internacionales porque es un mundo global y en un mundo
global los actores estatales tienen que procurar tener mayor presencia”.
Leonel Fernández medió en 2008 entre Uribe y Chávez
Y lo ha conseguido pues ha sido decisivo en varios momentos muy
importantes de la reciente historia de América latina. Su medición fue
decisiva en la disputa entre Hugo Chávez y Álvaro Uribe en 2008 tras el bombardeo colombiano al campamento del líder de las Farc, Raúl Reyes, en Ecuador.
Una petición suya para que reafirmaran su disposición a la paz
dándose la mano empezó a destrabar un conflicto que parecía dirigirse
incluso hacia un enfrentamiento militar.
La revista colombiana Semana destacaba
entonces que “esta semana, en que República Dominicana celebra su fecha
aniversario, encuentra al país con un presidente popular, que desarrolla
su tercer mandato y, tras lograr la aceptación de sus pares, juega un
papel regional en que las instituciones multilaterales de la zona han
fallado. El Presidente de un país pequeño que no es nobel ni tiene
petróleo, propuesto como árbitro en el consenso, eso también constituye
un cambio positivo”.
Aquella Cumbre del Grupo de Río que se reunió en Santo Domingo tuvo a Leonel Fernández como anfitrión y su éxito catapultó a Leonel al escenario internacional.
El propio presidente lo explicaba en una entrevista a Infolatam
cuando aseguraba que “nosotros hemos ido definiendo un rol para un país
pequeño como es República Dominicana que puede ejercer de mediador. Nos
entendemos con todas partes, contamos con la amistad de unos y otros,
sin desconfianza…P.- ¿Incluye su voluntad de mediador a Cuba?. Sí, ¿Cómo
no?… Es que tenemos buena relación con Chávez, también pero igual con
Uribe”.
Papel clave en Honduras
En 2009 Leonel Fernández volvió a ser clave, esta vez para solucionar la crisis hondureña, tras pactar con el presidente electo Porfirio Lobo la salida de Manuel Zelaya de la embajada brasileña en Tegucigalpa, donde se encontraba asilado desde hacía cuatro meses.
Zelaya, su familia y los integrantes de su círculo más íntimo pudieron llegar como “huéspedes distinguidos”, tras la firma del Acuerdo para la Reconstrucción Nacional y el Fortalecimiento de la Democracia en Honduras ratificado por Porfirio Lobo y Leonel Fernández.
“Porfiro Lobo ha venido a República Dominicana a
suscribir un compromiso y a través de República Dominicana transmitir a
todo el mundo de que procederá en todo a respetar los derechos humanos, a
cesar todo tipo de persecuciones judiciales contra los partidarios del
presidente Zelaya, a garantizar incluso un salvoconducto para que el
presidente Zelaya pueda salir del exterior cuando así lo desee”, explicó
entonces el presidente Fernández.
Esta intervención le valió a Leonel un importante reconocimiento internacional.
El canciller del Brasil, Celso Amorím, expresó “la
complacencia de cómo el presidente Fernández ha conducido las
negociaciones de las relaciones en Honduras…Apreciamos muchos el trabajo
que ha hecho el presidente Fernández”.
El cardenal hondureño Nicolás de Jesús López Rodríguez alabó el papel que ha jugado el presidente Leonel Fernández
en la crisis de Honduras: “yo creo que eso no se discute más. Yo creo
que la gente sensata del continente han dado el visto bueno al papel que
él ha jugado para que la situación de esa nación termine”.
Haití y el liderazgo dominicano
En 2010 el presidente Leonel Fernández se puso a la
cabeza de la comunidad internacional para ayudar a su vecino, Haití
asolado por un terremoto. Propuso que los recursos provenientes del pago
de la deuda de los países de América Latina y el Caribe con el Club de
París -incluyendo la de República Dominicana- fueran destinados a un
fondo especial para ser destinados a la reconstrucción de Haití.
Asimismo reunió sólo cinco días después del seismo una
cumbre, ”Unidos por un Mejor Futuro para Haití”, celebrada en el Palacio
Nacional dominicano con la presencia del presidente haitiano René Preval. Leonel
también propuso la creación de un comité de coordinación de las ayudas
para la reconstrucción de Haití: ”yo creo que Haití es un país que con
el apoyo de la comunidad internacional puede perfectamente
reconstruirse. No puede hacerlo solo, requiere del concurso de todos
nosotros”.
Además, se ha volcado en conseguir apoyo internacional para estabilizar la situación haitiana respaldando sobre todo a su presidente Michel Martelly.
Ahora la duda que queda es: ¿qué papel cumplirá en el próximo futuro Leonel Fernández en caso de ganar como es previsible Danilo Medina?
En entrevista a Infolatam el presidente
anunció a que se dedicará una vez deje el Palacio Presidencial: “es
verdad, hay un cierto aprecio por los ex presidentes pero nadie sabe qué
hacer con ellos. Lo mejor es buscar un lugar donde trabajar y producir
sin intervenir mucho en el debate político. Sólo hay un presidente en
cada país y hay que ceder el turno al nuevo y que sea él el que
gobierne, de acuerdo con sus criterios y sus convicciones”.
Más en concreto asegura tener “varios proyectos, que pasan por el
fortalecimiento del Instituto Global de Altos Estudios en Ciencia
Sociales. Hemos formado grupos de jóvenes investigadores, en Funglode y
en el IGlobal y creado el Observatorio Político Dominicano. Estamos
formando a jóvenes, analistas e investigadores, en temas políticos … hay
una perspectiva de trabajo que va a ser muy intensa para Funglode”.
Pese a estas palabras nadie duda de que de ganar Danilo Medina la
sombra de Leonel será muy muy alargada: su prestigio y carisma serán aún
más grandes, su influencia sobre el gobierno decisiva con un antiguo
colaborador como Jefe de Estado y su esposa como vicepresidenta.
En resumen, que la época Leonel Fernández estará muy lejos de haber acabado en la República Dominicana.





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