Miles de personas recorren a diario el cruce peatonal de Shibuya, uno
de los más transitados del mundo. Muchas de ellas lo hacen con la
mirada clavada en sus smartphones, hipnotizadas por la pantalla, como si
estuvieran poseídas, ajenas a lo que ocurre a su alrededor.
Los teléfonos inteligentes pueden convertir a los seres humanos en zombis.
La “zombificación” del peatón en Tokio supone un desafío para la
armonía social que caracteriza a Japón, donde la consideración hacia el
prójimo es ley.
De los accidentes relacionados con el uso de teléfonos en Tokio, el
41 % involucra a gente caminando o desplazándose en bicicleta, revela
Tetsuya Yamamoto, un alto funcionario del Departamento de Bomberos de la
capital japonesa, en una entrevista concedida a AFP.
“Si la gente sigue caminando y mirando sus teléfonos, podrían ocurrir más accidentes”, alerta.
No es un asunto menor que se resuelve con unas disculpas tras un choque casual.
Entre 2010 y 2013, 122 personas tuvieron que ser conducidas a
hospitales por accidentes causados por peatones que utilizaban sus
smartphones.
El mes pasado, un estudiante se cayó a las vías del tren de una
estación de Nagoya mientras caminaba con la atención puesta en su
teléfono. Por suerte para él, el tren que se aproximaba se detuvo a unos
30 metros del sitio donde había caído.
Un dato valioso a considerar: el campo visual de un peatón que está mirando su teléfono representa solo el 5 % de lo que sus ojos podrían percibir en condiciones normales, según una investigación de la compañía de telecomunicaciones NTT DoCoMo.
El gerente de responsabilidad social del gigante nipón, Hiroshi
Suzuki, hace hincapié en lo peligroso que esto puede resultar,
particularmente para los niños.
Suzuki recorre escuelas de todo Japón para enseñarles a los pequeños a
ser responsables con el uso de los teléfonos inteligentes. Recurre para
ello a la historia de la liebre y la tortuga. La liebre sale a todo
trapo con la mirada imantada por su smartphone y de repente cae en un
agujero por distraída. “Queremos que los niños sepan que podrían ser la
liebre”, le dice a AFP.
“Todos somos víctimas potenciales”, advierte.
NTT llevó a cabo una simulación por computadora de lo que podría
ocurrir en el cruce de Shibuya si 1.500 personas lo cruzaran mirando sus
teléfonos: 446 choques y 103 caídas.
Aferrarse en demasía al teléfono puede tener consecuencias mortales:
cerca de la mitad de los 56 cadáveres recuperados tras la erupción del
volcán Ontake tenía asidos sus smartphones, que contenían fotos del
desastre. Probablemente se habrían salvado si hubieran intentado huir en
vez de tomar fotos de la erupción. (International Press)
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