domingo, 14 de diciembre de 2008

BARACK HUSSEIN OBAMA

Por J. A. Peña Lebrón
La reciente elección, el 4 de noviembre en curso, de BARACK HUSSEIN OBAMA como presidente de los Estados Unidos de Norteamérica, ofrece material propicio para la reflexión y la esperanza. En cuanto a la primera, cuando nos muestra la forma en que el empeño sostenido, la perseverancia tenaz y la inteligencia lúcida pueden conducir a la meta propuesta. Respecto de la segunda, al ofrecer a su país y a la demás naciones un espacio para los sueños de paz, de fraternidad y de justicia que en el resto del mundo albergan los hombres y mujeres de buena voluntad.
El hecho sorprendente de que un afroamericano haya sido escogido para gobernar a la nación más poderosa de la tierra, constituye una proeza que nadie pudo imaginar unos pocos años atrás, en una sociedad política en que los prejuicios reciales han gravitado por siglos; y al mismo tiempo es una prueba de que el sistema de convicciones dominantes puede, en un momento dado, ser modificado al calor de nuevas ideas que enfoquen la realidad desde ángulos diferentes. Ahora bien, es innegable que la crisis financiera que en estos días afecta a ese país, fue un factor decisivo para que la ciudadanía norteamericana favorecida la propuesta serena y razonable del candidato demócrata a la Presidencia.
Por otra parte, es pertinente hacer notar que BARACK HUSSEIN OBAMA no es un improvisado en lo que a la actividad política y a la capacidad intelectual se refiere. Graduado en 1991 en la Escuela de Leyes de la prestigiosa Universidad de Harvard, fue el primer afroamericano en dirigir la Revista de Derecho (Law Review) de dicha universidad, y asimismo ostenta un brillante historial como organizador comunitario, defensor de los derechos civiles y profesor de Derecho en la ciudad de Chicago, así como Senador por el estado de Illinois en el Congreso de la Unión Norteamericana.
A pesar de tales credenciales, algunos sustentan el criterio de que al Presidente Obama le será poco menos que imposible el modificar hacia lo mejor las estructuras económicas y sociales que ejercen su abrumadora influencia sobre el Poder político y su capacidad de actuar con independencia y eficacia. Y que por tal razón muchas de las promesas hechas a su pueblo durante la campaña electoral no podrán ser cabalmente cumplidas. No obstante tales opiniones, creemos que hay fundados motivos para pensar que bajo el nuevo mandatario cambios importantes pueden producirse en el enfoque de temas como la situación bélica en Irak y Afganistán, y el espinoso problema de la paz en el Oriente Medio, entre Israel y Palestina; así como las relacionas con Cuba, y el cauce por el que se conducirá en lo adelante el intercambio político y comercial con el bloque emergente de las naciones al Sur del Río Bravo, a las cuales Estados Unidos ha prestado tan displicente atención en los últimos años.
A tal efecto es bueno recordar que otros presidentes norteamericanos, con amplia y comprensiva visión del quehacer político, dejaron huellas significativas en la vida de su nación y en las relaciones de ésta con otros pueblos del orbe, entre los cuales podemos mencionar a Franklyn D. Roosevelt, Jimmy Carter y Bill Clinton, bajo cuyos mandatos se abrieron sendas de comunicación cordial con los gobiernos de otras naciones. Creemos, pues, haciendo valer la consigna del candidato triunfador, que bajo la conducción de BARACK HUSSEIN OBAMA es posible lograr un cambio transformador no solo en la vida económica, política y social de la nación norteamericana, sino también del sistema de relaciones internacionales vigente, en base a un nuevo trato respetuoso de los derechos de los demás pueblos, única vía para alcanzar la paz, la justicia y la seguridad sobre la Tierra. Que esto pueda lograrse es nuestra esperanza.

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