sábado, 15 de junio de 2013

Políticas de Mercado para la República Dominicana


Políticas de Mercado para la República Dominicana

Ha llegado la hora de buscar nuevos socios comerciales, la política exportadora de una nación no puede depender de socios inestables, sobre todo, en un mercado global donde las reglas del juego están establecidas por un marco regulatorio contenido en los tratados de libre comercio.

Recuerdo que cuando asistí a Ginebra, Suiza, en el verano del año 2004, a la Reunión Internacional de Migración en la que el tema central eran los problemas sanitarios entre los países con fronteras comunes, expresé en mi intervención: ”Todos los países que comparten fronteras comunes, siempre tendrán que resolver problemas comunes, que solo son de su incumbencia, como las enfermedades infecto-contagiosas y otros problemas sanitarios de impacto epidemiológico y económico que no conocen de solución de continuidad territorial.” Los diferendos precisan de la comunicación fluida entre las partes como herramienta fundamental para la solución de los mismos. 
Razones por las cuales la República Dominicana y la República de Haití deben aprovechar las actuales circunstancias creadas en materia del mercado bilateral, mediante la cual Haití decidió prohibir la importación de pollos y huevos desde la República Dominicana. Se imponte que ambas naciones realicen una cumbre para tratar un conjunto de temas que son fundamentales para fomentar sus relacione bilaterales, y establecer nuevos tratados diplomáticos para la redefinición de políticas exteriores, migratorias, laborales, sanitarias, contra el terrorismo y el narcotráfico, así como crear un marco para el llamado mercado bilateral, que luce ser desordenado y que marcha al margen de las regulaciones en materia de comercio internacional. 
Las relaciones diplomáticas en las últimas décadas han sido excelentes entre ambos pueblos, las visitas de estado oficiales y privadas de los jefes de Estado, se han hecho más frecuentes en los últimos años que en cualquier otra época de nuestra historia contemporánea. Sobre todo, después del terrible fenómeno telúrico que afectó sensiblemente a Haití. 
Hace apenas algunos días, que los jefes de Gobierno de ambas naciones están sembrando arboles en la frontera, en el Día Internacional de Medio Ambiente, lo que transmitió un mensaje de que la frontera es importante para ambos pueblos. 
De pronto llega la noticia del impedimento de comercialización de pollos y huevos dominicanos en Haití, por la alegada presencia en la República Dominicana de la llamada gripe aviar, que según la OMS, no existe en el país. 
Lo que me llama poderosamente la atención es que existiendo una buena comunicación entre ambos Estados, no se transmitiera por vía diplomática una nota solicitando una información detallada sobre este particular y designar una comisión de expertos para que realizaran una investigación sobre el tema en cuestión y, posteriormente, comunicar con fecha exacta las medidas de barrera fitosanitarias que esa nación impondría a un renglón comercial tan sensible para ambas economías. 
Ahora bien, al margen de estas medidas fitosanitarias impuestas por el Gobierno haitiano, la República Dominicana tiene que pedir una revisión profunda de sus políticas exportadoras y buscar nuevos mercados que les garanticen mayor estabilidad a los productores dominicanos. Para esto deben prepararse para competir en un mercado abierto y con exigencias puntuales donde, para obtener rentabilidades, debe haber una política de Estado de incentivos reales, al sistema productivo nacional que vaya más allá de medidas coyunturales, como las que hace menos de un mes tomó el Gobierno dominicano al liberar fondos del Banco Central, para que fuesen a una tasa más baja al campo. 
“Escuchamos más ruidos en préstamos para vehículos de motor, que en los campos dominicanos, esperemos el informe del destino de los famosos veinte mil millones, liberados como alevines en río torrencial incoercible”. 
El momento también es propicio para que el sector avícola de República Dominicana haga planteamientos públicos de sus dificultades, que son conocidos por el Ejecutivo de la nación, porque entre otros líderes del sector el ingeniero Wilfredo Cabrera lo aireó por los medios de comunicación y un discurso grandilocuente lo hizo saber a su excelencia en el memorable Día del Agricultor Dominicano, celebrado en la mediterránea y agrícola ciudad de Moca. 
Presidente: “Manos a la obra”, es hora de que por su diligente y eficiente iniciativa, como hasta hoy lo ha venido haciendo, vamos a revisar la producción nacional y establecer una política exportadora que sea una cultura de nación. Sobre todo ahora que nuestro abastecedor de carburantes, la República Bolivariana de Venezuela, requiere abastecerse de manera urgente y, de esta manera, logramos amortizar intereses de nuestra deuda con Petro Caribe, sin buscar divisas y generando riqueza. 
ws/kg

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